{"product_id":"nocturno-de-chile-by-night-in-chile-isbn-9780307476135","title":"Nocturno de Chile \/ By Night in Chile","description":"\u003cb\u003eUna imprescindible y escalofriante novela donde el talento del autor de \u003ci\u003e2666\u003c\/i\u003e y \u003ci\u003eLos detectives salvajes \u003c\/i\u003ebrilla en todo su esplendor. \u003c\/b\u003e\u003cbr\u003e\u003cb\u003e \u003c\/b\u003e\u003cbr\u003eSebastián Urrutia Lacroix, sacerdote y crítico literario, miembro del Opus Dei y poeta mediocre, convencido de que está a punto de morir, revisa en una sola noche de fiebre alta los momentos y personajes más importantes de su vida. \u003cbr\u003e \u003cbr\u003ePero a medida que la noche avanza su fiebre va remitiendo y el delirio se atenúa con la aparición de los monstruos de su pasado. Así van desfilando por el libro una serie de personajes pintados con el surrealismo típico de Bolaño: los ambiguos Oido y Odeim; un pintor guatemalteco que se deja morir de inanición en el París de 1943; Farewell, el pope de la crítica literaria chilena; María Canales, una mujer misteriosa en cuya casona de las afueras se reúne lo más granado de la literatura; y el general Pinochet, a quien Urrutia Lacroix dio clases de marxismo.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e\u003cb\u003eENGLISH DESCRIPTION\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eA deathbed confession revolving around Opus Dei and Pinochet, By Night in Chile pours out the self-justifying dark memories of the Jesuit priest Father Urrutia.\u003cbr\u003e\u003c\/b\u003e\u003cbr\u003eAs through a crack in the wall, By Night in Chile's single night-long rant provides a terrifying, clandestine view of the strange bedfellows of Church and State in Chile. This wild, eerily compact novel―Roberto Bolano's first work available in English―recounts the tale of a poor boy who wanted to be a poet, but ends up a half-hearted Jesuit priest and a conservative literary critic, a sort of lap dog to the rich and powerful cultural elite, in whose villas he encounters Pablo Neruda and Ernst Junger. Father Urrutia is offered a tour of Europe by agents of Opus Dei (to study \"the disintegration of the churches,\" a journey into realms of the surreal); and ensnared by this plum, he is next assigned―after the destruction of Allende―the secret, never-to-be-disclosed job of teaching Pinochet, at night, all about Marxism, so the junta generals can know their enemy. Soon, searingly, his memories go from bad to worse. Heart-stopping and hypnotic, By Night in Chile marks the American debut of an astonishing writer.“Un maravilloso torrente de emoción, una meditación histórica brillante, una fantasía cautivadora. \u003ci\u003eNocturno de Chile\u003c\/i\u003e es uno de esos raros y auténticos prodigios: una novela contemporánea destinada a ocupar para siempre un lugar en la literatura universal”. —Susan Sontag \u003cbr\u003e\u003cbr\u003e“La posguerra chilena y la literatura imbuyen esta inteligente y ricamente evocadora novela. La narrativa febril de Bolaño y sus ocasionales toque surrealistas nos recuerdan a los clásicos latinoamericanos del Realismo Mágico”. —\u003ci\u003eThe New York Times\u003c\/i\u003e\u003cb\u003eRoberto Bolaño\u003c\/b\u003e nació en Santiago, Chile, en 1953. Pasó gran parte de su vida en México y en España, donde murió a la edad de cincuenta años. Es autor de numerosas obras de ficción, no ficción y poesía. Su libro \u003ci\u003e\u003cb\u003eLos detectives salvajes\u003c\/b\u003e\u003c\/i\u003e ganó el Premio Rómulo Gallegos de Novela y fue uno de los Mejores Libros del 2007 para \u003ci\u003eThe Washington Post, Los Angeles Times \u003c\/i\u003ey\u003ci\u003e The New York Times Book Review\u003c\/i\u003e. En 2008, recibió póstumamente el Premio de Ficción del National Book Critics Circle por \u003ci\u003e\u003cb\u003e2666\u003c\/b\u003e\u003c\/i\u003e.Nocturno de Chile\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAhora me muero, pero tengo muchas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecosas que decir todavia. Estaba en paz conmigo mismo. Mudo y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003een paz. Pero de improviso surgieron las cosas. Ese joven\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eenvejecido es el culpable. Yo estaba en paz. Ahora no estoy en\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epaz. Hay que aclarar algunos puntos. Asi que me apoyare en un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecodo y levantare la cabeza, mi noble cabeza temblorosa, y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003erebuscare en el rincon de los recuerdos aquellos actos que me\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ejustifican y que por lo tanto desdicen las infamias que el joven\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eenvejecido ha esparcido en mi descredito en una sola noche\u003cbr\u003e\u003cbr\u003erelampagueante. Mi pretendido descredito. Hay que ser\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eresponsable. Eso lo he dicho toda mi vida. Uno tiene la obligacion\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emoral de ser responsable de sus actos y tambien de sus palabras\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ee incluso de sus silencios, si, de sus silencios, porque tambien los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esilencios ascienden al cielo y los oye Dios y solo Dios los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecomprende y los juzga, asi que mucho cuidado con los silencios.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eYo soy responsable de todo. Mis silencios son inmaculados. Que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003equede claro. Pero sobre todo que le quede claro a Dios. Lo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edemas es prescindible. Dios no. No se de que estoy hablando. A\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eveces me sorprendo a mi mismo apoyado en un codo. Divago y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esueno y procuro estar en paz conmigo mismo. Pero a veces hasta\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede mi propio nombre me olvido. Me Ilamo Sebastian Urrutia\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLacroix. Soy chileno. Mis ancestros, por parte de padre, eran\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eoriginarios de las Vascongadas o del Pais Vasco o de Euskadi,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecomo se dice hoy. Por parte de madre provengo de las dulces\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etierras de Francia, de una aldea cuyo nombre en espanol significa\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eHombre en tierra u Hombre a pie, mi frances, en estas postreras\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehoras, ya no es tan bueno como antes. Pero aun tengo fuerzas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epara recordar y para responder a los agravios de ese joven\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eenvejecido que de pronto ha Ilegado a la puerta de mi casa y sin\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emediar provocacion y sin venir a cuento me ha insultado. Eso que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003equede claro. Yo no busco la confrontacion, nunca la he buscado,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eyo busco la paz, la responsabilidad de los actos y de las palabras\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ey de los silencios. Soy un hombre razonable. Siempre he sido un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehombre razonable. A los trece anos senti la Ilamada de Dios y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003equise entrar en el seminario. Mi padre se opuso. No con excesiva\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edeterminacion, pero se opuso. Aun recuerdo su sombra\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edeslizandose por las habitaciones de nuestra casa, como si se\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etratara de la sombra de una comadreja o de una anguila. Y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003erecuerdo, no se como, pero lo cierto es que recuerdo mi sonrisa\u003cbr\u003e\u003cbr\u003een medio de la oscuridad, la sonrisa del nino que fui. Y recuerdo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eun gobelino en donde se representaba una escena de caza. Y un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eplato de metal en donde se representaba una cena con todos los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eornamentos que el caso requiere. Y mi sonrisa y mis temblores. Y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eun ano despues, a la edad de catorce, entre en el seminario, y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecuando sali, al cabo de mucho tiempo, mi madre me beso la mano\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ey me dijo padre o yo crei entender que me Ilamaba padre y ante\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emi asombro y mis protestas (no me Ilame padre, madre, yo soy\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esu hijo, le dije, o tal vez no le dije su hijo sino el hijo) ella se puso\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ea Ilorar o pusose a Ilorar y yo entonces pense, o tal vez solo lo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epienso ahora, que la vida es una sucesion de equivocos que nos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003econducen a la verdad final, la unica verdad. Y poco antes o poco\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edespues, es decir dias antes de ser ordenado sacerdote o dias\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edespues de tomar los santos votos, conoci a Farewell, al famoso\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eFarewell, no recuerdo con exactitud donde, probablemente en su\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecasa, acudi a su casa, aunque tambien puede que peregrinara a su\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eoficina en el diario o puede que lo viera por primera vez en el club\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edel que era miembro, una tarde melancolica como muchas tardes\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede abril en Santiago, aunque en mi espiritu cantaban los pajaros y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eflorecian los retonos, como dice el clasico, y alli estaba Farewell,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ealto, un metro ochenta aunque a mi me parecio de dos metros,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003evestido con un terno gris de buen pano ingles, zapatos hechos a\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emano, corbata de seda, camisa blanca impoluta como mi propia\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eilusion, mancuernas de oro, y un alfiler en donde distingui unos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esignos que no quise interpretar pero cuyo significado no se me\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eescapo en modo alguno, y Farewell me hizo sentarme a su lado,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emuy cerca de el, o tal vez antes me Ilevo a su biblioteca o a la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ebiblioteca del club, y mientras mirabamos los lomos de los libros\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eempezo a carraspear, y es posible que mientras carraspeaba me\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emirara de reojo aunque no lo puedo asegurar pues yo no quitaba\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ela vista de los libros, y entonces dijo algo que no entendi o que mi\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ememoria ya olvido, y luego nos volvimos a sentar, el en un sillon,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eyo en una silla, y hablamos de los libros cuyos lomos acababamos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede ver y acariciar, mis dedos frescos de joven recien salido del\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eseminario, los dedos de Farewell gruesos y ya algo deformes\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecomo correspondia a un anciano tan alto, y hablamos de los libros\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ey de los autores de esos libros y la voz de Farewell era como la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003evoz de una gran ave de presa que sobrevuela rios y montanas y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003evalles y desfiladeros, siempre con la expresion justa, la frase que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ese cenia como un guante a su pensamiento, y cuando yo le dije,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003econ la ingenuidad de un pajarillo, que deseaba ser critico literario,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eque deseaba seguir la senda abierta por el, que nada habia en la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etierra que colmara mas mis deseos que leer y expresar en voz\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ealta, con buena prosa, el resultado de mis lecturas, ah, cuando le\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edije eso Farewell sonrio y me puso la mano en el hombro (una\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emano que pesaba tanto o mas que si estuviera ornada por un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eguantelete de hierro) y busco mis ojos y dijo que la senda no era\u003cbr\u003e\u003cbr\u003efacil. En este pais de barbaros, dijo, ese camino no es de rosas.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEn este pais de duenos de fundo, dijo, la literatura es una rareza y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecarece de merito el saber leer. Y como yo, por timidez, nada le\u003cbr\u003e\u003cbr\u003erespondiera, me pregunto acercando su rostro al mio si algo me\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehabia molestado u ofendido. ÀNo seran usted o su padre duenos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede fundo? No, dije. Pues yo si, dijo Farewell, tengo un fundo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecerca de Chillan, con una pequena vina que no da malos vinos.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eActo seguido procedio a invitarme para el siguiente fin de semana\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ea su fundo, que se Ilamaba como uno de los libros de Huysmans,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eya no recuerdo cual, puede que A rebours o La-bas e incluso\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epuede que se Ilamara L'oblat, mi memoria ya no es lo que era,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecreo que se Ilamaba La-bas, y su vino tambien se Ilamaba asi, y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edespues de invitarme Farewell se quedo callado aunque sus ojos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eazules permanecieron fijos en los mios, y yo tambien me quede\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecallado y no pude sostener la mirada escrutadora de Farewell,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ebaje los ojos humildemente, como un pajarillo herido, e imagine\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eese fundo en donde la literatura si que era un camino de rosas y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003een donde el saber leer no carecia de merito y en donde el gusto\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eprimaba por encima de las necesidades y obligaciones practicas,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ey luego levante la mirada y mis ojos de seminarista se encontraron\u003cbr\u003e\u003cbr\u003econ los ojos de halcon de Farewell y asenti varias veces, dije que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eiria, que era un honor pasar un fin de semana en el fundo del\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emayor critico literario de Chile. Y cuando Ilego el dia senalado\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etodo en mi alma era confusion e incertidumbre, no sabia que ropa\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eponerme, si la sotana o ropa de seglar, y si me decidia por la ropa\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede seglar no sabia cual escoger, y si me decidia por la sotana me\u003cbr\u003e\u003cbr\u003easaltaban dudas acerca de como iba a ser recibido. Tampoco\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esabia que libros Ilevar para leer en el tren de ida y de vuelta, tal\u003cbr\u003e\u003cbr\u003evez una Historia de Italia para el viaje de ida, tal vez la Antologia\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede poesia chilena de Farewell para el viaje de vuelta. O tal vez al\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ereves. Y tampoco sabia que escritores (porque Farewell siempre\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etenia escritores invitados en su fundo) me iba a encontrar en\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLa-bas, tal vez al poeta Uribarrena, autor de esplendidos sonetos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede preocupacion religiosa, tal vez a Montoya Eyzaguirre, fino\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eestilista de prosas breves, tal vez a Baldomero Lizamendi\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eErrazuriz, historiador consagrado y rotundo. Los tres eran amigos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede Farewell. Pero en realidad Farewell tenia tantos amigos y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eenemigos que resultaba vano hacerse cabalas al respecto.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eCuando Ilego el dia senalado parti de la estacion con el alma\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecompungida y al mismo tiempo dispuesto para cualquier trago\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eamargo que Dios tuviera a bien infligirme. Como si fuera hoy\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e(mejor que si fuera hoy) recuerdo el campo chileno y las vacas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003echilenas con sus manchas negras (o blancas, depende) pastando a\u003cbr\u003e\u003cbr\u003elo largo de la via ferrea. Por momentos el traqueteo del tren\u003cbr\u003e\u003cbr\u003econseguia adormecerme. Cerraba los ojos. Los cerraba tal como\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eahora los cierro. Pero de golpe los volvia a abrir y alli estaba el\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epaisaje, variado, rico, por momentos enfervorizador y por\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emomentos melancolico. Cuando el tren Ilego a Chillan tome un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etaxi que me dejo en una aldea Ilamada Querquen. En algo asi\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecomo la plaza principal (no me atrevo a Ilamarla Plaza de Armas)\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede Querquen, vacia de todo atisbo de personas. Pague al taxista,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ebaje con mi maleta, vi el panorama que me rodeaba y cuando ya\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eme volvia otra vez con la intencion de preguntarle algo al taxista o\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede volver a subir al taxi y emprender el retorno apresurado a\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eChillan y luego a Santiago, el auto se alejo de improviso, como si\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eesa soledad que algo tenia de ominosa hubiera despertado en el\u003cbr\u003e\u003cbr\u003econductor miedos atavicos. Por un momento yo tambien senti\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emiedo. Triste figura debi de componer parado en ese desamparo,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003econ mi maleta del seminario y con la Antologia de Farewell sujeta\u003cbr\u003e\u003cbr\u003een la mano. De detras de una arboleda volaron algunos pajaros.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eParecian chillar el nombre de esa aldea perdida, Querquen, pero\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etambien parecian decir quien, quien, quien. Premuroso, rece una\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eoracion y me encamine hacia un banco de madera, para\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecomponer una figura mas acorde con lo que yo era o con lo que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eyo en aquel tiempo creia ser. Virgen Maria, no desampares a tu\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esiervo, murmure, mientras los pajaros negros de unos veinticinco\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecentimetros de alzada decian quien, quien, quien, Virgen de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLourdes, no desampares a tu pobre clerigo, murmure, mientras\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eotros pajaros, marrones o mas bien amarronados, con el pecho\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eblanco, de unos diez centimetros de alzada, chillaban mas bajito\u003cbr\u003e\u003cbr\u003equien, quien, quien, Virgen de los Dolores, Virgen de la Lucidez,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eVirgen de la Poesia, no dejes a la intemperie a tu servidor,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emurmure, mientras unos pajaros minusculos, de colores magenta y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003enegro y fucsia y amarillo y azul ululaban quien, quien, quien, al\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etiempo que un viento frio se levantaba de improviso helandome\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehasta los huesos. Entonces, por el fondo de la calle de tierra, vi\u003cbr\u003e\u003cbr\u003euna especie de tilburi o de cabriolet o de carroza tirada por dos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecaballos, uno bayo y el otro pinto, que venia hacia donde yo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eestaba, y que se recortaba contra el horizonte con una estampa\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eque no puedo sino definir como demoledora, como si aquel\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecarricoche fuera a buscar a alguien para Ilevarlo al infierno.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eCuando estuvo a pocos metros de mi, el conductor, un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecampesino que pese al frio solo Ilevaba una blusa y una\u003cbr\u003e\u003cbr\u003echaquetilla sin mangas, me pregunto si yo era el senor Urrutia\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLacroix. No solo pronuncio mal mi segundo apellido sino tambien\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eel primero. Dije que si, que yo era quien el buscaba. Entonces el\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecampesino se bajo sin decir una palabra, puso mi maleta en la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eparte trasera del carruaje y me invito a subir a su lado.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eDesconfiado, y aterido por el viento gelido que bajaba de los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003efaldeos cordilleranos, le pregunte si venia del fundo del senor\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eFarewell. De alli no vengo, dijo el campesino. ÀNo viene de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLa-bas?, dije mientras me castaneteaban los dientes. De alli si\u003cbr\u003e\u003cbr\u003evengo, pero a ese senor no lo conozco, respondio esa alma de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eDios. Comprendi entonces lo que debia haber sido obvio.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eFarewell era el seudonimo de nuestro critico. Intente recordar su\u003cbr\u003e\u003cbr\u003enombre. Sabia que su primer apellido era Gonzalez pero no me\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eacordaba del segundo y durante unos instantes me debati entre\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edecir que yo era un invitado del senor Gonzalez, asi sin mayores\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eexplicaciones, o callar. Opte por callar. Me apoye en el pescante\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ey cerre los ojos. El campesino me pregunto si me sentia mal. Oi\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esu voz, no mas alta que un susurro que el viento se Ilevo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eenseguida, y justo entonces pude recordar el segundo apellido de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eFarewell: Lamarca. Soy un invitado del senor Gonzalez Lamarca,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eexhale en un suspiro de alivio. El senor lo esta esperando, dijo el\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecampesino. Cuando dejamos atras Querquen y sus pajaros lo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esenti como un triunfo. En La-bas me esperaba Farewell junto a un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ejoven poeta cuyo nombre me era desconocido. Ambos estaban\u003cbr\u003e\u003cbr\u003een el living, aunque Ilamar living a aquella sala era un pecado, mas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ebien se asemejaba a una biblioteca y a un pabellon de caza, con\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emuchas estanterias Ilenas de enciclopedias y diccionarios y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esouvenirs que Farewell habia comprado en sus viajes por Europa\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ey el norte de Africa, amen de por lo menos una docena de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecabezas disecadas, entre ellas la de una pareja de pumas que el\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epadre de Farewell habia cazado personalmente. Hablaban, como\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eera de suponer, de poesia, y aunque cuando yo Ilegue\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esuspendieron el dialogo, no tardaron, tras mi acomodo en una\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehabitacion del segundo piso, en retomarlo. Recuerdo que aunque\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etuve ganas de participar, tal como amablemente se me invito a\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehacer, opte por el silencio. Ademas de interesarme por la critica\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eyo tambien escribia poemas e intui que enfrascarme en la alegre y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ebulliciosa discusion de Farewell y el joven poeta seria como\u003cbr\u003e\u003cbr\u003enavegar en aguas procelosas. Recuerdo que bebimos conac y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003erecuerdo que en algun momento, mientras revisaba los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emamotretos de la biblioteca de Farewell, me senti profundamente\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edesdichado. Cada cierto tiempo Farewell se reia con sonoridad\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eexcesiva. Cada vez que prorrumpia en una de esas risotadas yo lo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emiraba de reojo. Parecia el dios Pan, o Baco en su madriguera, o\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ealgun demente conquistador espanol enquistado en su fortin del\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esur. El joven bardo, por el contrario, tenia una risa delgada como\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eel alambre y como el alambre nerviosa, y su risa siempre iba\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edetras de la gran risa de Farewell, como una libelula detras de una\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eculebra. En algun momento Farewell anuncio que esperabamos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003einvitados para la comida de esa noche. Yo incline la cerviz y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eaguce el oido, pero nuestro anfitrion quiso reservarse la sorpresa.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eMas tarde sali a dar un paseo por los jardines del fundo. Creo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eque me perdi.","brand":"Vintage Espanol","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":46301011509477,"sku":"NP9780307476135","price":15.95,"currency_code":"USD","in_stock":false}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1842\/7735\/files\/9780307476135.jpg?v=1767733848","url":"https:\/\/k12savings.com\/products\/nocturno-de-chile-by-night-in-chile-isbn-9780307476135","provider":"K12savings","version":"1.0","type":"link"}