{"product_id":"estrella-distante-distant-star-isbn-9780307476128","title":"Estrella distante \/ Distant Star","description":"\u003cb\u003eEl delirante y perturbador misterio de un impostor\u003c\/b\u003e\u003cbr\u003e \u003cbr\u003eEl narrador vio por primera vez a aquel hombre en 1971 o 1972, cuando Allende era aún Presidente de Chile. Escribía poemas distantes y cautelosos, seducía a las mujeres y despertaba en los hombres una indefinible desconfianza. Volvió a verlo después del golpe, pero en ese momento ignoraba que aquel aviador, que escribía versículos de la Biblia con el humo de un avión de la Segunda Guerra Mundial y el poeta, eran uno, y el mismo. Y así nos es contada la historia de un impostor, de un hombre de muchos nombres, sin otra moral que la estética, dandy del horror, asesino y fotógrafo del miedo, artista bárbaro que llevaba sus creaciones hasta sus últimas y letales consecuencias.\u003cbr\u003e \u003cbr\u003eNovela clave en la obra de Roberto Bolaño, \u003cb\u003eEstrella Distante\u003c\/b\u003e es, además de un apasionante thriller intelectual, una escalofriante investigación sobre la mentalidad fascista y sus efectos en la sensibilidad literaria.\u003cbr\u003e\u003cb\u003e\u003cbr\u003e ENGLISH DESCRIPTION\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eA chilling novel about the nightmare of a corrupt and brutal dictatorship.\u003cbr\u003e\u003c\/b\u003e\u003cbr\u003eThe star of Roberto Bolano's hair-raising novel Distant Star is Alberto Ruiz-Tagle, an air force pilot who exploits the 1973 coup to launch his own version of the New Chilean Poetry, a multimedia enterprise involving sky-writing, poetry, torture, and photo exhibitions.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eFor our unnamed narrator, who first encounters this \"star\" in a college poetry workshop, Ruiz-Tagle becomes the silent hand behind every evil act in the darkness of Pinochet's regime. The narrator, unable to stop himself, tries to track Ruiz-Tagle down, and sees signs of his activity over and over again. A corrosive, mocking humor sparkles within Bolano's darkest visions of Chile under Pinochet. In Bolano's world there's a big graveyard and there's a big graveyard laugh. (He once described his novel By Night in Chile as \"a tale of terror, a situation comedy, and a combination pastoral-gothic novel.\")\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eMany Chilean authors have written about the \"bloody events of the early Pinochet years, the abductions and murders,\" Richard Eder commented in the The New York Times: \"None has done it in so dark and glittering a fashion as Roberto Bolano.\"“Bolaño se desenvuelve de modo divertido, inteligente y sarcástico en esa vertiente literaria que es juego de espejos entre verdad y mixtificación, entre realidad e ilusión, entre hechos y conjeturas, entre personajes apócrifos e históricos. —\u003ci\u003eEl mundo\u003c\/i\u003e\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e“El estilo austero de Bolaño da a esta narración una precisión escalofriante, como si el desapego de su antiguo compañero se hubiera convertido en el de su país y en el suyo propio”. \u003ci\u003e—The New Yorker\u003c\/i\u003e\u003cb\u003eRoberto Bolaño\u003c\/b\u003e nació en Santiago, Chile, en 1953. Pasó gran parte de su vida en México y en España, donde murió a la edad de cincuenta años. Es autor de numerosas obras de ficción, no ficción y poesía. Su libro \u003ci\u003e\u003cb\u003eLos detectives salvajes\u003c\/b\u003e\u003c\/i\u003e ganó el Premio Rómulo Gallegos de Novela y fue uno de los Mejores Libros del 2007 para \u003ci\u003eThe Washington Post, Los Angeles Times \u003c\/i\u003ey\u003ci\u003e The New York Times Book Review\u003c\/i\u003e. En 2008, recibió póstumamente el Premio de Ficción del National Book Critics Circle por \u003ci\u003e\u003cb\u003e2666\u003c\/b\u003e\u003c\/i\u003e.En el ltimo capitulo de mi novela La literatura nazi en America se\u003cbr\u003e\u003cbr\u003enarraba tal vez demasiado esquematicamente (no pasaba de las\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eveinte paginas) la historia del teniente Ramirez Hoffman, de la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eFACH. Esta historia me la conto mi compatriota Arturo B,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eveterano de las guerras floridas y suicida en Africa, quien no\u003cbr\u003e\u003cbr\u003equedo satisfecho del resultado final. El ultimo capitulo de La\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eliteratura nazi servia como contrapunto, acaso como anticlimax\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edel grotesco literario que lo precedia, y Arturo deseaba una\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehistoria mas larga, no espejo ni explosion de otras historias sino\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eespejo y explosion en si misma. Asi pues, nos encerramos durante\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eun mes y medio en mi casa de Blanes y con el ultimo capitulo en\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emano y al dictado de sus suenos y pesadillas compusimos la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003enovela que el lector tiene ahora ante si. Mi funcion se redujo a\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epreparar bebidas, consultar algunos libros, y discutir, con el y con\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eel fantasma cada dia mas vivo de Pierre Menard, la validez de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emuchos parrafos repetidos.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e1\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLa primera vez que vi a Carlos Wieder fue en 1971 o tal vez en 1972, cuando Salvador\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAllende era presidente de Chile.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEntonces se hacia llamar\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAlberto Ruiz-Tagle y a veces iba al taller de poesia de Juan Stein,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003een Concepcion, la Ilamada capital del Sur. No puedo decir que lo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003econociera bien. Lo veia una vez a la semana, dos veces, cuando\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eiba al taller. No hablaba demasiado. Yo si. La mayoria de los que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eibamos hablabamos mucho: no solo de poesia, sino de politica, de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eviajes (que por entonces ninguno imaginaba que iban a ser lo que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edespues fueron), de pintura, de arquitectura, de fotografia, de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003erevolucion y lucha armada; la lucha armada que nos iba a traer\u003cbr\u003e\u003cbr\u003euna nueva vida y una nueva epoca, pero que para la mayoria de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003enosotros era como un sueno o, mas apropiadamente, como la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eIlave que nos abriria la puerta de los suenos, los unicos por los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecuales merecia la pena vivir. Y aunque vagamente sabiamos que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003elos suenos a menudo se convierten en pesadillas, eso no nos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eimportaba. Teniamos entre diecisiete y veintitres anos (yo tenia\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edieciocho) y casi todos estudiabamos en la Facultad de Letras,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emenos las hermanas Garmendia, que estudiaban sociologia y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epsicologia, y Alberto Ruiz-Tagle, que segun dijo en alguna\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eocasion era autodidacta. Sobre ser autodidacta en Chile en los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edias previos a 1973 habria mucho que decir. La verdad era que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eno parecia autodidacta. Quiero decir: exteriormente no parecia un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eautodidacta. Estos, en Chile, a principios de los setenta, en la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eciudad de Concepcion, no vestian de la manera en que se vestia\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eRuiz-Tagle. Los autodidactas eran pobres. Hablaba como un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eautodidacta, eso si. Hablaba como supongo que hablamos ahora\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etodos nosotros, los que aun estamos vivos (hablaba como si\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eviviera en medio de una nube), pero se vestia demasiado bien\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epara no haber pisado nunca una universidad. No pretendo decir\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eque fuera elegante -aunque a su manera si lo era- ni que vistiera\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede una forma determinada; sus gustos eran eclecticos: a veces\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eaparecia con terno y corbata, otras veces con prendas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edeportivas, no desdenaba los blue-jeans ni las camisetas. Pero\u003cbr\u003e\u003cbr\u003efuera cual fuera el vestido Ruiz-Tagle siempre Ilevaba ropas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecaras, de marca. En una palabra, Ruiz-Tagle era elegante y yo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epor entonces no creia que los autodidactas chilenos, siempre\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eentre el manicomio y la desesperacion, fueran elegantes. Alguna\u003cbr\u003e\u003cbr\u003evez dijo que su padre o su abuelo habia sido propietario de un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003efundo cerca de Puerto Montt. El, contaba, o se lo oimos contar a\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eVeronica Garmendia, decidio dejar de estudiar a los quince anos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epara dedicarse a los trabajos del campo y a la lectura de la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ebiblioteca paterna. Los que ibamos al taller de Juan Stein\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edabamos por sentado que era un buen jinete. No se por que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epuesto que nunca lo vimos montar a caballo. En realidad, todas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003elas suposiciones que podiamos hacer en torno a Ruiz-Tagle\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eestaban predeterminadas por nuestros celos o tal vez nuestra\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eenvidia. Ruiz-Tagle era alto, delgado, pero fuerte y de facciones\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehermosas. Segun Bibiano O'Ryan, era un tipo de facciones\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edemasiado frias para ser hermosas, pero, claro, Bibiano afirmo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eesto a posteriori y asi no vale. ÀPor que sentiamos celos de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eRuiz-Tagle? El plural es excesivo. El que sentia celos era yo. Tal\u003cbr\u003e\u003cbr\u003evez Bibiano compartiera mis celos. El motivo, por supuesto, eran\u003cbr\u003e\u003cbr\u003elas hermanas Garmendia, gemelas monocigoticas y estrellas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eindiscutibles del taller de poesia. Tanto, que a veces teniamos la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eimpresion (Bibiano y yo) de que Stein dirigia el taller para\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ebeneficio exclusivo de ellas. Eran, lo admito, las mejores.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eVeronica y Angelica Garmendia, tan iguales algunos dias que era\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eimposible distinguirlas y tan diferentes otros dias (pero sobre todo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eotras noches) que parecian mutuamente dos desconocidas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecuando no dos enemigas. Stein las adoraba. Era, junto con\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eRuiz-Tagle, el unico que siempre sabia quien era Veronica y quien\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAngelica. Yo sobre ellas apenas puedo hablar. A veces aparecen\u003cbr\u003e\u003cbr\u003een mis pesadillas. Tienen mi misma edad, tal vez un ano mas, y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eson altas, delgadas, de piel morena y pelo negro muy largo, como\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecreo que era la moda en aquella epoca.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLas hermanas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eGarmendia se hicieron amigas de Ruiz-Tagle casi de inmediato.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEste se inscribio en el 71 o en el 72 en el taller de Stein. Nadie lo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehabia visto antes, ni por la universidad ni por ninguna parte. Stein\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eno le pregunto de donde venia. Le pidio que leyera tres poemas y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edijo que no estaban mal. (Stein solo alababa abiertamente los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epoemas de las hermanas Garmendia.) Y se quedo con nosotros.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAl principio los demas poco caso le haciamos. Pero cuando\u003cbr\u003e\u003cbr\u003evimos que las Garmendia se hacian amigas de el, nosotros\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etambien nos hicimos amigos de Ruiz-Tagle. Hasta entonces su\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eactitud era de una cordialidad distante. Solo con las Garmendia\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e(en esto se parecia a Stein) era francamente simpatico, lleno de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edelicadezas y atenciones. A los demas, como ya he dicho, nos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etrataba con una Çcordialidad distanteÈ, es decir, nos saludaba,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003enos sonreia, cuando leiamos poemas era discreto y mesurado en\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esu apreciacion critica, jamas defendia sus textos de nuestros\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eataques (soliamos ser demoledores) y nos escuchaba, cuando le\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehablabamos, con algo que hoy no me atreveria jamas a llamar\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eatencion pero que entonces nos lo parecia.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLas diferencias\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eentre Ruiz-Tagle y el resto eran notorias. Nosotros hablabamos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003een argot o en una jerga marxista-mandrakista (la mayoria eramos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emiembros o simpatizantes del MIR o de partidos trotskistas,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eaunque alguno, creo, militaba en las Juventudes Socialistas o en el\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ePartido Comunista o en uno de los partidos de izquierda catolica).\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eRuiz-Tagle hablaba en espanol. Ese espanol de ciertos lugares de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eChile (lugares mas mentales que fisicos) en donde el tiempo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eparece no transcurrir. Nosotros viviamos con nuestros padres (los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eque eramos de Concepcion) o en pobres pensiones de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eestudiantes. Ruiz-Tagle vivia solo, en un departamento cercano al\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecentro, de cuatro habitaciones con las cortinas permanentemente\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ebajadas, que yo nunca visite pero del que Bibiano y la Gorda\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ePosadas me contaron cosas, muchos anos despues (cosas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003einfluidas ya por la leyenda maldita de Wieder), y que no se si\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecreer o achacar a la imaginacion de mi antiguo condiscipulo.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eNosotros casi nunca teniamos plata (es divertido escribir ahora la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epalabra plata: brilla como un ojo en la noche); a Ruiz-Tagle nunca\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ele falto el dinero.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eQue me conto Bibiano de la casa de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eRuiz-Tagle? Hablo de su desnudez, sobre todo; tuvo la impresion\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede que la casa estaba preparada. En una unica ocasion fue solo.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ePasaba por alli y decidio (asi es Bibiano) invitar a Ruiz-Tagle al\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecine. Apenas lo conocia y decidio invitarlo al cine. Daban una de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eBergman, no recuerdo cual. Bibiano habia ido un par de veces\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eantes a la casa, siempre acompanando a alguna de las Garmendia,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ey en ambas ocasiones la visita era, por decirlo de alguna manera,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eesperada. Entonces, en aquellas visitas con las Garmendia, la casa\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ele parecio preparada, dispuesta para el ojo de los que llegaban,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edemasiado vacia, con espacios en donde claramente faltaba algo.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEn la carta donde me explico estas cosas (carta escrita muchos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eanos despues) Bibiano decia que se habia sentido como Mia\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eFarrow en El bebe de Rosemary, cuando va por primera vez, con\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eJohn Cassavettes, a la casa de sus vecinos. Faltaba algo. En la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecasa de la pelicula de Polanski lo que faltaba eran los cuadros,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edescolgados prudentemente para no espantar a Mia y a\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eCassavettes. En la casa de Ruiz-Tagle lo que faltaba era algo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003einnombrable (o que Bibiano, anos despues y ya al tanto de la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehistoria o de buena parte de la historia, considero innombrable,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epero presente, tangible), como si el anfitrion hubiera amputado\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etrozos de su vivienda. O como si esta fuese un mecano que se\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eadaptaba a las expectativas y particularidades de cada visitante.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEsta sensacion se acentuo cuando fue solo a la casa. Ruiz-Tagle,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eevidentemente, no lo esperaba. Tardo en abrir la puerta. Cuando\u003cbr\u003e\u003cbr\u003elo hizo parecio no reconocer a Bibiano, aunque este me asegura\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eque Ruiz-Tagle abrio la puerta con una sonrisa y que en ningun\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emomento dejo de sonreir. No habia mucha luz, como el mismo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eadmite, asi que no se hasta que punto mi amigo se acerca a la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003everdad. En cualquier caso, Ruiz-Tagle abrio la puerta y tras un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecruce de palabras mas o menos incongruente (tardo en entender\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eque Bibiano estaba alli para invitarlo al cine) volvio a cerrar no sin\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eantes decirle que esperara un momento, y tras unos segundos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eabrio y esta vez lo invito a pasar. La casa estaba en penumbra. El\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eolor era espeso, como si Ruiz-Tagle hubiera preparado la noche\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eanterior una comida muy fuerte, llena de grasa y especias. Por un\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emomento Bibiano creyo oir ruido en una de las habitaciones y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epenso que Ruiz-Tagle estaba con una mujer. Cuando iba a\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edisculparse y a marcharse, Ruiz-Tagle le pregunto que pelicula\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epensaba ir a ver. Bibiano dijo que una de Bergman, en el Teatro\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLautaro. Ruiz-Tagle volvio a sonreir con esa sonrisa que a\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eBibiano le parecia enigmatica y que yo encontraba autosuficiente\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecuando no explicitamente sobrada. Se disculpo, dijo que ya tenia\u003cbr\u003e\u003cbr\u003euna cita con Veronica Garmendia y ademas, explico, no le\u003cbr\u003e\u003cbr\u003egustaba el cine de Bergman. Para entonces Bibiano estaba seguro\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eque habia otra persona en la casa, alguien inmovil y que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eescuchaba tras la puerta la conversacion que sostenia con\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eRuiz-Tagle. Penso que, precisamente, debia ser Veronica, pues\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede lo contrario como explicar el que Ruiz-Tagle, de comun tan\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ediscreto, la nombrara. Pero por mas esfuerzos que hizo no pudo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eimaginarse a nuestra poeta en esa situacion. Ni Veronica ni\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAngelica Garmendia escuchaban tras las puertas. ÀQuien,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eentonces? Bibiano no lo sabe. En ese momento, probablemente,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003elo unico que sabia era que deseaba marcharse, decirle adios a\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eRuiz-Tagle y no volver nunca mas a aquella casa desnuda y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esangrante. Son sus palabras. Aunque, tal como el la describe, la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecasa no podia ofrecer un aspecto mas aseptico. Las paredes\u003cbr\u003e\u003cbr\u003elimpias, los libros ordenados en una estanteria metalica, los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esillones cubiertos con ponchos surenos. Sobre una banqueta de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emadera la Leika de Ruiz-Tagle, la misma que una tarde utilizo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epara sacarnos fotos a todos los miembros del taller de poesia. La\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecocina, que Bibiano veia a traves de una puerta semientornada,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede aspecto normal, sin el tipico amontonamiento de ollas y platos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esucios propio de la casa de un estudiante que vive solo (pero\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eRuiz-Tagle no era un estudiante). En fin, nada que se saliera de lo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecorriente, salvo el ruido que bien podia haberse producido en el\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eapartamento vecino. Segun Bibiano, mientras Ruiz-Tagle hablaba\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eel tuvo la impresion de que este no queria que se marchara, que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehablaba, precisamente, para retenerlo alli. Esta impresion, sin\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eningun fundamento objetivo, contribuyo a aumentar el nerviosismo\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede mi amigo hasta unos niveles, segun el, intolerables. Lo mas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecurioso es que Ruiz-Tagle parecia disfrutar con la situacion: se\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edaba cuenta de que Bibiano estaba cada vez mas palido o mas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etranspirado y seguia hablando (de Bergman, supongo) y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esonriendo. La casa permanecia en un silencio que las palabras de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eRuiz-Tagle solo acentuaban, sin llegar jamas a romperlo.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eÀDe\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eque hablaba?, se pregunta Bibiano. Seria importante, escribe en\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esu carta, que lo recordase, pero por mas esfuerzos que hago es\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eimposible. Lo cierto es que Bibiano aguanto hasta donde pudo,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eluego dijo hasta luego de forma mas bien atropellada y se marcho.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEn la escalera, poco antes de salir a la calle, encontro a Veronica\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eGarmendia. Esta le pregunto si le pasaba algo. ÀQue me puede\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epasar?, dijo Bibiano. No lo se, dijo Veronica, pero estas blanco\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecomo el papel. Nunca olvidare esas palabras, dice Bibiano en su\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecarta: palido como una hoja de papel. Y el rostro de Veronica\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eGarmendia. El rostro de una mujer enamorada.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEs triste\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ereconocerlo, pero es asi. Veronica estaba enamorada de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eRuiz-Tagle. E incluso puede que Angelica tambien estuviera\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eenamorada de el. Una vez, Bibiano y yo hablamos sobre esto,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ehace mucho tiempo. Supongo que lo que nos dolia era que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eninguna de las Garmendia estuviera enamorada o al menos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003einteresada en nosotros. A Bibiano le gustaba Veronica. A mi me\u003cbr\u003e\u003cbr\u003egustaba Angelica. Nunca nos atrevimos a decirles ni una palabra\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eal respecto, aunque creo que nuestro interes por ellas era\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epublicamente notorio. Algo en lo que no nos distinguiamos del\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eresto de miembros masculinos del taller, todos, quien mas, quien\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emenos, enamorados de las hermanas Garmendia. Pero ellas, o al\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emenos una de ellas, quedaron prendadas del raro encanto del\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epoeta autodidacta.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAutodidacta, si, pero preocupado por\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eaprender como decidimos Bibiano y yo cuando lo vimos aparecer\u003cbr\u003e\u003cbr\u003epor el taller de poesia de Diego Soto, el otro taller puntero de la\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eUniversidad de Concepcion, que rivalizaba digamos en la etica y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003een la estetica con el taller de Juan Stein, aunque Stein y Soto eran\u003cbr\u003e\u003cbr\u003elo que entonces se Ilamaba, y supongo que aun se sigue\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eIlamando, amigos del alma. El taller de Soto estaba en la Facultad\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede Medicina, ignoro por que razon, en un cuarto mal ventilado y\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emal amoblado, separado tan solo por un pasillo del anfiteatro en\u003cbr\u003e\u003cbr\u003edonde los estudiantes despiezaban cadaveres en las clases de\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eanatomia. El anfiteatro, por supuesto, olia a formol. El pasillo, en\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eocasiones, tambien olia a formol. Y algunas noches, pues el taller\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede Soto funcionaba todos los viernes de ocho a diez, aunque\u003cbr\u003e\u003cbr\u003egeneralmente solia acabar pasadas las doce, el cuarto se\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eimpregnaba de olor a formol que nosotros intentabamos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003evanamente disimular encendiendo un cigarrillo tras otro. Los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003easiduos al taller de Stein no iban al taller de Soto y viceversa,\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esalvo Bibiano O'Ryan y yo, que en realidad compensabamos\u003cbr\u003e\u003cbr\u003enuestra inasistencia cronica a clases acudiendo no solo a los\u003cbr\u003e\u003cbr\u003etalleres sino a cuanto recital o reunion cultural y politica se hiciera\u003cbr\u003e\u003cbr\u003een la ciudad. Asi que ver aparecer una noche por alli a Ruiz-Tagle\u003cbr\u003e\u003cbr\u003efue una sorpresa. Su actitud fue mas o menos la misma que\u003cbr\u003e\u003cbr\u003emantenia en el taller de Stein. Escuchaba, sus criticas eran\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eponderadas, breves y siempre en un tono amable y educado, leia\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esus propios trabajos con desprendimiento y distancia y aceptaba\u003cbr\u003e\u003cbr\u003esin rechistar incluso los peores comentarios, como si los poemas\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eque sometia a nuestra critica no fueran suyos.","brand":"Vintage Espanol","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":46304803422437,"sku":"NP9780307476128","price":18.95,"currency_code":"USD","in_stock":false}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1842\/7735\/files\/9780307476128.jpg?v=1767726384","url":"https:\/\/k12savings.com\/products\/estrella-distante-distant-star-isbn-9780307476128","provider":"K12savings","version":"1.0","type":"link"}