{"product_id":"meditations-spanish-translation-isbn-9789370896239","title":"Meditations (Spanish Translation)","description":"\u003cb\u003eNo study of philosophy is complete without \u003ci\u003eMeditations\u003c\/i\u003e by the Stoic philosopher-king Marcus Aurelius — a perennial guide to inner strength, virtue, and serenity.\u003c\/b\u003e\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e\u003ci\u003eMeditations* \u003c\/i\u003eis a series of deeply personal reflections written by the Roman Emperor Marcus Aurelius (161–180 CE), recording his private thoughts on duty, virtue, and the Stoic way of life. This enduring classic explores themes of change, mortality, discipline, compassion, and reason. It teaches readers to accept life’s transience, cultivate a calm and rational mind, and live in harmony with nature’s order. Presented here in a lucid and faithful Spanish translation, this edition captures the profound simplicity of Aurelius’s words while preserving their philosophical depth and elegance.\u003cb\u003eMarcus Aurelius Antoninus\u003c\/b\u003e (26 April 121 – 17 March 180) was Roman Emperor from 161 to 180 and one of the last of the \u003ci\u003eFive Good Emperors\u003c\/i\u003e. Remembered as both a statesman and a Stoic philosopher, he embodied the ideals of wisdom, self-discipline, and humility. His reign marked the final era of the \u003ci\u003ePax Romana\u003c\/i\u003e, a time of relative peace and stability across the Empire. Through \u003ci\u003eMeditations\u003c\/i\u003e, he continues to inspire generations with his reflections on purpose, reason, and moral strength.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e\u003cb\u003eAbout the Translator:\u003c\/b\u003e\u003cbr\u003eClaire Motola is a licensed English, Hebrew, and Portuguese translator with over 10 years of experience, including work with the US Consulate in Monterrey. She offers services such as manual and contract translation, interpretation, and language classes. Claire Motola also hosts a podcast on Spotify covering personal development, languages, and Kabbalah.Marcus Aurelio Antonino nació en Roma, en el año\u003cbr\u003e121 d.C., el 26 de abril. Su padre, Annio Vero, murió\u003cbr\u003emientras él era pretor. Su madre fue Domitia Calvilla,\u003cbr\u003etambién llamada Lucilla. El emperador T. Antonino Pío se casó\u003cbr\u003econ Annia Galeria Faustina, la hermana de Annio Vero, y por lo\u003cbr\u003etanto era el tío de Marco Antonino. Cuando Adriano adoptó a\u003cbr\u003eAntonino Pío y lo declaró su sucesor en el imperio, Antonino Pío\u003cbr\u003eadoptó tanto a Lucio Ceionio Cómodo, hijo de Elio César, como\u003cbr\u003ea Marco Antonino, cuyo nombre original era Marco Annio Vero.\u003cbr\u003eAntonino tomó entonces el nombre de Marco Elio Aurelio Vero,\u003cbr\u003eal que se añadió el título de César en el año 139 d.C.: el nombre\u003cbr\u003eElio pertenecía a la familia de Adriano, y Aurelio era el nombre de\u003cbr\u003eAntonino Pío. Cuando Marco Antonino se convirtió en Augusto,\u003cbr\u003eabandonó el nombre de Vero y tomó el nombre de Antonino. En\u003cbr\u003econsecuencia, se le conoce generalmente como Marco Aurelio\u003cbr\u003eAntonino, o simplemente Marco Antonino.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEl joven fue educado con sumo cuidado. Agradece a los dioses\u003cbr\u003ehaber tenido buenos abuelos, buenos padres, una buena hermana,\u003cbr\u003ebuenos maestros, buenos asociados, buenos parientes y amigos,\u003cbr\u003ecasi todo lo bueno. Tuvo la feliz fortuna de presenciar el ejemplo\u003cbr\u003ede su tío y padre adoptivo, Antonino Pío, y ha dejado constancia\u003cbr\u003een sus palabras de las virtudes de un hombre excelente y prudente\u003cbr\u003egobernante. Como muchos jóvenes romanos, probó suerte con la\u003cbr\u003epoesía y estudió retórica. Herodes Ático y Marco Cornelio Frontón\u003cbr\u003efueron sus maestros de elocuencia. Existen cartas entre Frontón y\u003cbr\u003eMarco, que muestran el gran afecto del alumno por el maestro y las\u003cbr\u003egrandes esperanzas del maestro para su laborioso alumno. Marco\u003cbr\u003eAntonino menciona a Frontón entre aquellos a quienes debía su\u003cbr\u003eeducación.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eA los once años asumió el rol de los filósofos, sencillo como\u003cbr\u003eprincipiante, convirtiéndose en un estudiante empedernido y vivió\u003cbr\u003euna vida muy laboriosa y abstemia, llegando incluso a dañar su\u003cbr\u003esalud. Finalmente, abandonó la poesía y la retórica por la filosofía,\u003cbr\u003ey se adhirió a la secta de los estoicos. Pero no descuidó el estudio\u003cbr\u003ede la ley, que era una preparación útil para el alto puesto que estaba\u003cbr\u003edestinado a ocupar. Su maestro fue L. Lucio Volusio Meciano distinguido\u003cbr\u003ejurisconsulto. Debemos suponer que aprendió la disciplina romana de las\u003cbr\u003earmas, que era una parte necesaria de la educación de un hombre que más\u003cbr\u003etarde condujo a sus tropas a la batalla contra una raza guerrera.\u003cbr\u003eAntonino anotó en su primer libro los nombres de sus maestros y las\u003cbr\u003eobligaciones que debía a cada uno de ellos. La forma en que habla de lo\u003cbr\u003eque aprendió de ellos puede parecer que huele a vanidad o a autoelogio\u003cbr\u003esi miramos descuidadamente la forma en que se ha expresado, pero si\u003cbr\u003ealguien saca esta conclusión, se equivocará. Antonino quiere conmemorar\u003cbr\u003elos méritos de sus diversos maestros, lo que enseñaron y lo que un alumno\u003cbr\u003epodría aprender de ellos. Además, este libro, como los otros once, era para\u003cbr\u003esu propio uso, y si hemos de confiar en la nota al final del primer libro, fue\u003cbr\u003eescrito durante una de las campanas de M. Antonino contra los Quadi,\u003cbr\u003een un momento en que la conmemoración de las virtudes de sus ilustres\u003cbr\u003emaestros podía recordarle de sus lecciones y los usos prácticos que podía\u003cbr\u003eobtener de ellas.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEntre sus maestros de filosofía se encontraba Sexto de Queronea, nieto\u003cbr\u003ede Plutarco. Lo que aprendió de este excelente hombre es contado por él\u003cbr\u003emismo (i. 9). Su maestro favorito fue Quinto Junio Rústico (i. 7), filósofo y\u003cbr\u003etambién hombre de buen sentido práctico en los asuntos públicos. Rústico\u003cbr\u003efue el consejero de Antonino después de que se convirtiera en emperador.\u003cbr\u003eLos jóvenes que están destinados a ocupar altos puestos no suelen ser\u003cbr\u003eafortunados en los que les rodean, en sus compañeros y en sus maestros,\u003cbr\u003ey no conozco ningún ejemplo de un joven príncipe que haya tenido una\u003cbr\u003eeducación que pueda compararse con la de Marco Antonino. Difícilmente\u003cbr\u003ese volverá a reunir un cuerpo semejante de maestros, distinguidos por sus\u003cbr\u003econocimientos y su carácter; Y en cuanto al alumno, no hemos tenido uno\u003cbr\u003ecomo él desde entonces.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAdriano murió en julio de 138 d.C., y fue sucedido por Antonino\u003cbr\u003ePío. Marco Antonino se casó con Faustina, su prima, hija de Pío,\u003cbr\u003eprobablemente alrededor del año 146 d.C., pues tuvo una hija nacida en\u003cbr\u003eel año 147. Recibió de su padre adoptivo el título de César y se asoció\u003cbr\u003econ él en la administración del estado. El padre y el hijo adoptivo vivían\u003cbr\u003ejuntos en perfecta amistad y confianza. Antonino era un hijo obediente, y\u003cbr\u003eel emperador Pío lo amaba y estimaba.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAntonino Pío murió en marzo del año 161 d.C. El Senado, se dice,\u003cbr\u003einstó Marco Antonino para hacerse cargo de la administración única del\u003cbr\u003eimperio, pero se asoció con el otro hijo adoptivo de Pío, Lucio Ceyonio\u003cbr\u003eCómodo, a quien generalmente se le llama L. Vero. Así, Roma tuvo dos\u003cbr\u003eemperadores por primera vez. Vero era un hombre indolente de placer, e\u003cbr\u003eindigno de su posición. Antonino, sin embargo, lo soportó, y se dice que\u003cbr\u003eVero tuvo el suficiente sentido común como para rendir a su colega el\u003cbr\u003erespeto debido a su carácter. Un emperador virtuoso y una pareja débil\u003cbr\u003evivían juntos en paz, y su alianza se fortaleció cuando Antonino le dio a\u003cbr\u003eVero a su hija Lucilla como esposa.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEl reinado de Antonino se vio perturbado primero por una guerra\u003cbr\u003eParta, en la que Vero fue enviado al mando, pero no hizo nada, y el éxito\u003cbr\u003eque obtuvieron los romanos en Armenia y en el Éufrates y el Tigris se\u003cbr\u003edebió a sus generales. Esta guerra parta terminó en el año 165 d.C. Aurelio\u003cbr\u003ey Vero tuvieron un triunfo (166 d.C.) por sus victorias en Oriente. Siguió\u003cbr\u003euna peste, que se llevó a un gran número de personas en Roma e Italia y se\u003cbr\u003eextendió al oeste de Europa.\u003cbr\u003eEl norte de Italia también estaba amenazado por la gente ruda más\u003cbr\u003eallá de los Alpes, desde las fronteras de la Galia hasta el lado oriental del\u003cbr\u003eAdriático. Estos bárbaros intentaron penetrar en Italia, como lo habían\u003cbr\u003ehecho las naciones germánicas casi trescientos años antes, y el resto de la\u003cbr\u003evida de Antonino, con algunos intervalos, se empleó en hacer retroceder a\u003cbr\u003elos invasores. En 169, Vero murió repentinamente y Antonino administró\u003cbr\u003eel estado solo.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eDurante las guerras germanas, Antonino residió durante tres años\u003cbr\u003een el Danubio, en Carnuntum. Los marcomanos fueron expulsados de\u003cbr\u003ePanonia y casi destruidos en su retirada a través del Danubio; y en el año\u003cbr\u003e174 d.C., el emperador obtuvo una gran victoria sobre los Quadi.\u003cbr\u003eEn el año 175 d.C., Avidio Casio, un valiente y hábil comandante\u003cbr\u003eromano que estaba a la cabeza de las tropas en Asia, se rebeló y se declaró\u003cbr\u003eAugusto. Pero Casio fue asesinado por algunos de sus oficiales, y así la\u003cbr\u003erebelión llegó a su fin. Antonino mostró su humanidad al tratar a la familia\u003cbr\u003ey a los partidarios de Casio, y se conserva su carta al Senado, en la que\u003cbr\u003erecomienda la misericordia. (Vulcacio, Avidio Casio, c. 12.) Antonino\u003cbr\u003epartió hacia Oriente al enterarse de la revuelta de Casio. Aunque parece\u003cbr\u003ehaber regresado a Roma en el año 174 d.C., regresó para continuar la\u003cbr\u003eguerra contra los alemanes, y es probable que marchara directamente a\u003cbr\u003eOriente desde la guerra alemana. Su esposa Faustina, que lo acompañó a\u003cbr\u003eAsia, murió repentinamente al pie del Tauro, con gran pesar de su esposo.\u003cbr\u003eCapitolino, que ha escrito la vida de Antonino, y también Dión Casio, acusa\u003cbr\u003ea la emperatriz de escandalosa infidelidad a su marido, y de abominable\u003cbr\u003elascivia. Pero Capitolino dice que Antonino no lo sabía o fingió no saberlo.\u003cbr\u003eNada es tan común como tales informes maliciosos en todas las épocas,\u003cbr\u003ey la historia de la Roma imperial está llena de ellos. Antonino amaba a\u003cbr\u003esu esposa, y dice que ella era \"obediente, cariñosa y sencilla\". El mismo\u003cbr\u003eescándalo se había extendido sobre la madre de Faustina, la esposa de\u003cbr\u003eAntonino Pío, y sin embargo, él también estaba perfectamente satisfecho\u003cbr\u003econ su esposa. Antonino Pío dice después de su muerte, en una carta a\u003cbr\u003eFrontón, que hubiera preferido vivir en el exilio con su esposa que en su\u003cbr\u003epalacio de Roma sin ella. No hay muchos hombres que den a sus esposas\u003cbr\u003eun carácter mejor que el de estos dos emperadores. Capitolino escribió\u003cbr\u003een tiempos de Diocleciano. Puede que tuviera la intención de decir la\u003cbr\u003everdad, pero es un biógrafo pobre y débil. Dión Casio, el más maligno de\u003cbr\u003elos historiadores, siempre informa, y tal vez creía, de cualquier escándalo\u003cbr\u003econtra alguien.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAntonino continuó su viaje a Siria y Egipto, y a su regreso a Italia a\u003cbr\u003etravés de Atenas fue iniciado en los misterios eleusinos. Era costumbre\u003cbr\u003edel emperador ajustarse a los ritos establecidos de la época y realizar\u003cbr\u003eceremonias religiosas con la debida solemnidad. No podemos concluir de\u003cbr\u003eesto que fuera un hombre supersticioso, aunque tal vez lo haríamos si su\u003cbr\u003elibro no mostrara que no lo era. Pero ese es solo uno de los muchos casos\u003cbr\u003een los que los actos públicos de un gobernante no siempre prueban sus\u003cbr\u003everdaderas opiniones. Un gobernador prudente no se opondrá bruscamente\u003cbr\u003eni siquiera a las supersticiones de su pueblo; y aunque desee que sean más\u003cbr\u003esabios, sabrá que no puede hacerlos así ofendiendo sus prejuicios.\u003cbr\u003eAntonino y su hijo Cómodo entraron triunfantes en Roma, tal vez\u003cbr\u003epor algunas victorias germanas, el 23 de diciembre del año 176 d.C. Al año\u003cbr\u003esiguiente, Cómodo se asoció con su padre en el imperio, y tomó el nombre\u003cbr\u003ede Augusto. Este año 177 d.C. es memorable en la historia eclesiástica. Atalo\u003cbr\u003ey otros fueron ejecutados en Lyon por su adhesión a la religión cristiana.\u003cbr\u003eLa evidencia de esta persecución es una carta conservada por Eusebio\u003cbr\u003e(E.H. V. Yo; impreso en Reliquiae Sacrae de Routh, vol. i, con notas).\u003cbr\u003eLa carta es de los cristianos de Viena y Lugdunum en la Galia (Viena y\u003cbr\u003eLyon) a sus hermanos cristianos en Asia y Frigia; y se conserva tal vez casi\u003cbr\u003een su totalidad. Contiene una descripción muy particular de las torturas\u003cbr\u003einfligidas a los cristianos en Gallia, y afirma que mientras se llevaba a cabo\u003cbr\u003ela persecución, Atalo, un cristiano y ciudadano romano, fue demandado a\u003cbr\u003egritos por el populacho y llevado al ampiteatro pero el gobernador ordenó\u003cbr\u003eque se le reservara junto con los demás que estaban en la cárcel, hasta\u003cbr\u003eque recibiera instrucciones del emperador. Muchos habían sido torturados\u003cbr\u003eantes de que el gobernador pensara en dirigirse a Antonino. El rescripto\u003cbr\u003eimperial, dice en la carta, que los cristianos deben ser castigados, pero si\u003cbr\u003eniegan su fe, deben ser liberados. A partir de ahí se comenzó de nuevo el\u003cbr\u003etrabajo. Los cristianos que eran ciudadanos romanos fueron decapitados; el\u003cbr\u003eresto fue expuesto a las bestias salvajes en el anfiteatro. Algunos escritores\u003cbr\u003emodernos de historia eclesiástica, cuando usan esta carta, no dicen nada\u003cbr\u003ede las maravillosas historias de los sufrimientos de los mártires. Sanctus,\u003cbr\u003ecomo dice la carta, fue quemado con planchas de hierro candente hasta\u003cbr\u003eque su cuerpo quedó dolorido y perdió toda forma humana; pero al ser\u003cbr\u003epuesto en el potro, recobró su apariencia anterior bajo la tortura, que era\u003cbr\u003easí una cura en lugar de un castigo. Más tarde fue despedazado por las\u003cbr\u003ebestias, colocado en una silla de hierro y asado. Murió al fin.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLa carta es una prueba. El escritor, quienquiera que haya sido el que\u003cbr\u003eescribió en nombre de los cristianos galos, es nuestra evidencia tanto\u003cbr\u003epara las circunstancias ordinarias como para las extraordinarias de la\u003cbr\u003ehistoria, y no podemos aceptar su evidencia para una parte y rechazar\u003cbr\u003ela otra. A menudo recibimos pequeñas pruebas como prueba de una\u003cbr\u003ecosa que creemos que está dentro de los límites de la probabilidad o de\u003cbr\u003ela posibilidad, y rechazamos exactamente la misma evidencia, cuando la\u003cbr\u003ecosa a la que se refiere parece muy improbable o imposible. Pero este es un\u003cbr\u003emétodo falso de investigación, aunque es seguido por algunos escritores\u003cbr\u003emodernos, que seleccionan lo que les gusta de una historia y rechazan el\u003cbr\u003eresto de la evidencia; o si no lo rechazan, lo suprimen deshonestamente.\u003cbr\u003eUn hombre sólo puede actuar consecuentemente aceptando toda esta carta\u003cbr\u003eo rechazándola toda, y no podemos culparlo por ninguna de las dos cosas.\u003cbr\u003ePero el que la rechaza puede admitir que tal carta puede estar fundada\u003cbr\u003een hechos reales; y haría esta admisión como la forma más probable de\u003cbr\u003eexplicar la existencia de la carta; pero si, como él supondría, el escritor\u003cbr\u003eha declarado algunas cosas falsamente, no puede decir qué parte de su\u003cbr\u003ehistoria es digna de crédito.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLa guerra en la parte norteña no parece haber quedado interrumpida\u003cbr\u003edurante la visita de Antonino al Oriente, y a su regreso el emperador de\u003cbr\u003enuevo salió de Roma para oponer a los bárbaros. Durante su campaña\u003cbr\u003esegún dijeron otras autoridades, el emperador Antonino murió a causa de\u003cbr\u003euna enfermedad contagiosa el 17 de marzo del año 180 d.C., posiblemente\u003cbr\u003een Sirmium o Vindebona, tras liderar una gran batalla victoriosa contra\u003cbr\u003elos germanos en el 179 d.C. a los cincuenta y nueve años. Su hijo Cómodo\u003cbr\u003eestaba con él. El cuerpo, o probablemente las cenizas del emperador,\u003cbr\u003efueron llevadas a Roma, y recibió el honor de la deificación. Los que\u003cbr\u003epodían permitírselo tenían su estatua o busto; y cuando Capitolino\u003cbr\u003eescribió, muchas personas todavía tenían estatuas de Antonino entre los\u003cbr\u003eDei Penates o deidades domésticas. En cierto modo, se le hizo un santo.\u003cbr\u003eCómodo erigió en memoria de su padre la columna Antonina que ahora se\u003cbr\u003eencuentra en la Piazza Colonna de Roma. El bajorrelieve que está colocado\u003cbr\u003een una línea en espiral alrededor del fuste conmemora las victorias de\u003cbr\u003eAntonino sobre los marcomanos y los cuádicos, y la lluvia milagrosa que\u003cbr\u003erefrescó a los soldados romanos y desconcertó a sus enemigos. La estatua\u003cbr\u003ede Antonino se colocó en el capitel de la columna, pero fue retirada en\u003cbr\u003ealgún momento desconocido, y una estatua de bronce de San Pablo fue\u003cbr\u003ecolocada en su lugar por el Papa Sixto V.","brand":"Fingerprint","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":48532168376549,"sku":"NP9789370896239","price":14.99,"currency_code":"USD","in_stock":false}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1842\/7735\/files\/9789370896239.jpg?v=1773182917","url":"https:\/\/k12savings.com\/es\/products\/meditations-spanish-translation-isbn-9789370896239","provider":"K12savings","version":"1.0","type":"link"}