{"product_id":"has-visto-a-mara-have-you-seen-marie-isbn-9780307744708","title":"¿Has visto a María? \/ Have you seen Marie?","description":"\u003cp\u003eLa mundialmente aclamada autora de \u003ci\u003eLa casa en Mango Street\u003c\/i\u003e, y ganadora del PEN\/Nabokov Award for Achievement in International Literature 2019,\u003ci\u003e \u003c\/i\u003enos brinda un relato profundamente conmovedor acerca de la pérdida, el duelo y la sanación: una fábula para adultos líricamente narrada y vívidamente ilustrada sobre una mujer que busca un gato extraviado tras la muerte de su madre.\u003cbr\u003e \u003cbr\u003eLa palabra “huérfana” no parecería aplicarse a una mujer de cincuenta y tres años de edad. Sin embargo, así es exactamente cómo se siente Sandra al encontrarse sin madre, sola “como un guante abandonado en la estación de autobuses”. Lo que pudiera salvarla es la búsqueda de algo más que se ha perdido: María, la gatita blanquinegra de su amiga, Rosi, que se largó el día en que ellas dos llegaron desde Tacoma. A medida que Sandra y Rosi peinan las calles de San Antonio—preguntando por todas partes y poniendo volantes—\u003ci\u003e¿Has visto a María? \u003c\/i\u003ehace gala de la habilidad de esta querida autora de contar cuentos llenos de magia, en un relato que nos recuerda cómo el amor, aun cuando desaparece, no se pierde por siempre.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e\u003cb\u003eENGLISH DESCRIPTION\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eThe internationally acclaimed author of\u003ci\u003e The House on Mango Street \u003c\/i\u003egives us a deeply moving tale of loss, grief, and healing: a lyrically told, richly illustrated fable for grown-ups about a woman’s search for a cat who goes missing in the wake of her mother’s death. \u003c\/b\u003e\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eThe word “orphan” might not seem to apply to a fifty-three-year-old woman. Yet this is exactly how Sandra feels as she finds herself motherless, alone like “a glove left behind at the bus station.” What just might save her is her search for someone else gone missing: Marie, the black-and-white cat of her friend, Roz, who ran off the day they arrived from Tacoma. As Sandra and Roz scour the streets of San Antonio, posting flyers and asking everywhere, “Have you seen Marie?” the pursuit of this one small creature takes on unexpected urgency and meaning. With full-color illustrations that bring this transformative quest to vivid life, Have You Seen Marie? showcases a beloved author’s storytelling magic, in a tale that reminds us how love, even when it goes astray, does not stay lost forever.\u003c\/p\u003e\u003cb\u003eElogios para \u003ci\u003e¿Has visto a María?\u003c\/i\u003e \u003c\/b\u003e\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e “Un viaje mágico… Cisneros toma temas conmovedores y los convierte en una fábula simple de entender: aceptando la pérdida de un ser querido, la importancia de una comunidad que nos apoya, la presencia de la espiritualidad en nuestras vidas y la forma en que la imaginación y el arte pueden iluminar la realidad… Este libro brilla”. —\u003ci\u003eThe Miami Herald\u003c\/i\u003e\u003cbr\u003e  \u003cbr\u003e “La narrativa se convierte en un mapa conmovedor para poder explorar la pérdida de un ser querido”. —\u003ci\u003eSan Antonio Express-News\u003c\/i\u003e\u003cbr\u003e \u003ci\u003e \u003c\/i\u003e\u003cbr\u003e “Único e inspirador… \u003ci\u003e¿Has visto a María? \u003c\/i\u003econcibe lo que un buen libro ilustrado hace en dar significado a lo confuso y a la vez ser una experiencia placentera cuando se lee en voz alta… Cisneros y Hernández invitan al lector a disfrutar del cuento, escuchar la melodía en cada palabra y tener una experiencia sin que el lector se sienta agobiado en la monotonía de la autoayuda”. — \u003ci\u003eEl Paso Times\u003c\/i\u003e\u003cbr\u003e  \u003cbr\u003e “\u003ci\u003e¿Has visto a María? \u003c\/i\u003ees una parábola para adultos, cuyos temas de muerte, luto y pérdida se transforman cuando se mezclan para formar un simple cuento de una gatita desaparecida… Lleno de ilustraciones pintorescas de San Antonio y sus coloridos personajes”. —NBC Latino\u003cbr\u003e  \u003cbr\u003e “Una fábula para aquellos adultos que están de duelo, y… buen remedio para esos corazones partidos por alguna pérdida”. —CNN\u003cbr\u003e  \u003cbr\u003e “El don narrativo de Cisneros y las ilustraciones de Ester Hernández le dan vida a un cuento sobre la muerte, el duelo y el camino hacia la superación. Este libro es un bello regalo para compartir con alguien que está superando la pérdida de un ser querido”. —Modern Latina\u003cb\u003eSandra Cisneros\u003c\/b\u003e es una poeta, cuentista, novelista y ensayista cuyo trabajo explora las vidas de la clase obrera. Sus numerosos premios incluyen becas NEA tanto en poesía como en ficción, la Medalla de las Artes de Texas, la beca MacArthur, varios doctorados honorarios y premios nacionales e internacionales como el Fifth Star Award de Chicago, el PEN Center USA Literary Award y la Medalla Nacional de las Artes que el presidente Obama le otorgó en 2016. También obtuvo la beca Art of Change de la Fundación Ford y fue reconocida entre la lista The Frederick Douglass 200. En 2018, recibió el premio de literatura internacional PEN\/Nabokov.\u003cbr\u003e  \u003cbr\u003e Su obra clásica, \u003ci\u003eLa casa en Mango Street\u003c\/i\u003e, ha vendido más de seis millones de ejemplares, ha sido traducida a más de veinte idiomas y es lectura obligatoria en escuelas primarias, secundarias y universidades en todo el país.\u003cbr\u003e  \u003cbr\u003e Además de su obra literaria Cisneros ha fomentado las carreras de muchos escritores aspirantes y emergentes a través de sus dos organizaciones sin fines de lucro: la Fundación Macondo y la Fundación Alfredo Cisneros del Moral. También es la organizadora de Los MacArturos, el grupo de becarios latinos de la beca MacArthur que son activistas en sus comunidades. Sus trabajos literarios se conservan en Texas en las Wittliff Collections y en Texas State University.\u003cbr\u003e  \u003cbr\u003e Sandra Cisneros es ciudadana de los Estados Unidos y de México, y vive de su trabajo como escritora. Actualmente vive en San Miguel de Allende, Mexico.\u003cbr\u003e \u003cbr\u003e\u003cb\u003eEsther Hernández\u003c\/b\u003e es una artista plástica reconocida internacionalmente, cuya obra se encuentra en las colecciones permanentes del Museo de Arte Americano del Smithsonian, la Biblioteca del Congreso, el Museo de Arte Moderno de San Francisco y el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo de la Ciudad de México. Vive en San Francisco.El día en que María y Rosalinda llegaron de visita desde Tacoma fue el día en que María se largó.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLes había tomado tres días manejar hasta San Antonio, y María había chillado todo el camino.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eYo también tenía ganas de chillar y de largarme. Mi mamá había muerto unos meses antes. Yo tenía cincuenta y tres años y me sentía como una huérfana. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEra una huérfana.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eTodos los días me despertaba y me sentía como un guante abandonado en la estación de autobuses. No sabía que me sentiría así.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eNadie me dijo.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eMe había estado escondiendo en mi casa a partir de entonces. La mayoría de los días ni siquiera me peinaba y la mayoría de los días ni me importaba. Solo pensar en hablar con la gente me hacía sentir mareada. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003eY ahora Rosalinda estaba aquí y María había desaparecido, y yo era la única persona que Rosalinda conocía en todo Texas. Me puse los zapatos y tomé las llaves de mi casa.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eSeguí a Rosi por arriba y por abajo de las calles de mi barrio y por las dos orillas del río San Antonio. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLes preguntamos a los vecinos. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003ePusimos volantes.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—¿Has visto a María?\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEl reverendo Chavana, que vive ­enfrente, dijo que no había visto ningún gato nuevo en el barrio, pero agregó ­mientras se alejaba en su coche: —¡Lo pondré en mi lista de ruegos a Dios!\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—¿Has visto a María?\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eMi vecino David, el vaquero, llegó a almorzar a su casa, su camioneta ­chisporroteando como las fiestas patrias, igual que siempre. —Podemos ir a ­buscarla a caballo por el río —dijo—. Pero mi chamaco viene este fin de semana. ¿Podrían esperarse hasta la semana que entra?\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—¿Has visto a María?\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eMi vecina Carolina se acercó a la reja de su jardín delantero con su yorkie ladrando a sus pies. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—Ay, ay, ay —dijo—. Se me rompería el alma si perdiera a mi Coco.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eElla conocía el quebranto. Tanto su hermano como su madre habían muerto dentro del mismo año, dejándola completamente sola. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—¿Has visto a María?\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eAl otro lado de la calle, bajo la sombra de un nogal enorme, la viuda Helena estaba sentada en la banqueta castigando a la mala hierba. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—No puedo ver gran cosa hasta que me quiten las cataratas —dijo—. ¿Les gustaría tomar una soda Big Red?\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—¿Han visto a María?\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eEn la casa azul de enfrente, Rogelio y Guillermo interrumpieron su trabajo de jardinería el tiempo justo para leer el volante y negar con la cabeza. Guillermo había perdido a su hijo mayor varios Thanksgivings atrás, y la hermana de Rogelio estaba de nuevo en el hospital con cáncer. —No hemos visto nada —dijeron, pero yo sabía que habían visto suficiente. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003eBajando la cuadra donde Steiren se topa con Guenther, un padre \u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede familia recortaba un arbusto \u003cbr\u003e\u003cbr\u003ede lantana, sus dos hijas \u003cbr\u003e\u003cbr\u003ecolgadas boca abajo del \u003cbr\u003e\u003cbr\u003ebarandal del porche como tlacuaches. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—¿Han visto a María?\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLa mayor de ellas arrancó el volante de las manos de su papi antes de que él pudiera siquiera leerlo. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—¿Cuánto dan de recompensa? —preguntó ella de cabeza.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—Cien dólares —dije, inventando la cantidad en ese instante. \u003cbr\u003e\u003cbr\u003e—¡Cien dólares! —Un niño que iba volando en su bicicleta se estampó contra el matorral de lantana, con bici y todo.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eLa niña más pequeña saltó del porche y le llevó el volante a su gato. —Pelusa, ¿has visto a este minino?\u003cbr\u003e\u003cbr\u003ePelusa olfateó el volante, pero no pudo o no quiso decir.\u003cbr\u003e\u003cbr\u003eCaminamos por las casotas como pasteles de boda de King William Street y más allá, hasta el puente peatonal O. Henry, el pasadizo rebotando y traqueteando bajo nuestras suelas. A medio camino nos detuvimos a mirar el cielo y las nubes flotar en el agua. Una mamá deportista trotaba empujando a su bebé en una carriola.","brand":"Vintage Espanol","offers":[{"title":"Default Title","offer_id":46301655597285,"sku":"NP9780307744708","price":21.0,"currency_code":"USD","in_stock":false}],"thumbnail_url":"\/\/cdn.shopify.com\/s\/files\/1\/1842\/7735\/files\/9780307744708.jpg?v=1767728757","url":"https:\/\/k12savings.com\/es\/products\/has-visto-a-mara-have-you-seen-marie-isbn-9780307744708","provider":"K12savings","version":"1.0","type":"link"}